Por un mundo libre de emisiones de gases de efecto invernadero

28/01/2022

El 28 de enero se celebra el Día Mundial por la Reducción de Emisiones de CO2 para recordarnos el impacto de los gases de efecto invernadero en el clima, en el entorno natural y en la salud

Nuestro pequeño planeta tiene una particularidad muy especial, una capa compuesta por distintos gases que lo rodea, protegiéndolo de las fuerzas cósmicas y manteniendo estable la temperatura en la superficie, lo que ha hecho posible la vida en la Tierra. Una atmósfera que se ha ido formando desde hace millones de años y que ha sufrido diferentes cambios a lo largo de los milenios de forma natural, alternando periodos fríos y cálidos provocados por sucesos naturales, como el impacto de asteroides o masivas erupciones volcánicas, que han provocado las grandes extinciones en la vida del planeta.

El cambio climático en la actualidad se ve incrementado por la actividad humana. Desde la Revolución Industrial nuestras necesidades energéticas han ido aumentando, y para hacer frente a dicha necesidad hemos ido consumiendo combustibles fósiles que, como el carbón, los derivados del petróleo o el gas, habían almacenado durante miles de años grandes cantidades de CO2.

Como consecuencia, en los dos últimos siglos hemos liberado a la atmósfera ingentes cantidades de gases de efecto invernadero (GEI), provocando una brusca alteración en el frágil equilibrio de nuestra atmósfera y generando una alteración del equilibrio natural cuyas terribles consecuencias aún no alcanzamos a ver: aumento del nivel del mar, fenómenos meteorológicos extremos, extinción de especies animales, sequías e inundaciones, problemas en la generación de alimentos, desertificación, afecciones a la salud...

Con la celebración del Día Mundial por la Reducción de Emisiones de CO2, la ONU quiere concienciar y sensibilizar a las personas que habitamos el planeta Tierra sobre el cambio climático y los impactos ambientales que ocasiona. Actualmente, nuestro planeta se está calentando paulatinamente como consecuencia de la actividad humana, un problema que afecta a todas las personas y en cuya solución debemos participar.

Son muchas las maneras en las que podemos contribuir a la reducción de las emisiones de GEI a la atmósfera, empezando por poner en práctica las 7Rs de la sostenibilidad: Rediseñar, Reducir, Reutilizar, Reciclar, Recuperar, Reeducar y Reinsertar. Esto es, actuar siempre con la sostenibilidad en mente y aplicando los principios de la Economía Circular. También podemos utilizar los medios de transporte más sostenibles en

nuestros desplazamientos, utilizar las energías renovables, y contribuir a conservar nuestros bosques, mares y entornos naturales, ya que además de mantener la biodiversidad, funcionan como auténticos pulmones para nuestro planeta capturando el CO2 de la atmósfera.

La gestión de los residuos también juega un papel importante en la reducción de emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Cada vez que depositamos un residuo en alguno de los 8 tipos diferentes de contenedores de Bizkaia o en los Garbigunes evitamos su vertido incontrolado y la liberación de los gases que puedan contener.

También se contribuye a la recuperación de materias primas, como vidrio, cartón y papel o plástico, evitando la necesidad de extraer nuevos materiales y la producción de gases en los procesos extractivos y transformadores. Además, en el proceso de reciclaje de los restos orgánicos depositados en el contenedor marrón se consigue generar energía. Mediante la valorización energética llevada a cabo en la planta de Zabalgarbi se obtiene electricidad para los hogares de manera limpia, evitando el uso de combustibles fósiles y la consiguiente emisión de gases nocivos a la atmósfera.

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