Cómo promover y contribuir a la economía circular

03/08/2020

Solo hay una Tierra. Puede ser una frase hecha, pero parece que no terminamos de creer en ello. Tanto es así que se calcula que, de seguir con la tendencia actual, en 2050 consumiremos el equivalente a tres veces los recursos del planeta y produciremos un 70% más de residuos. Por no mencionar el incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero, las consecuencias del cambio climático, la contaminación de ríos y mares o la pérdida de biodiversidad.

Los cálculos no son difíciles. No podemos seguir con el modelo tradicional de la Economía Lineal, que se basa en “extraer-fabricar-usar-tirar”. Debemos cambiar a una economía que utilice los recursos de forma sostenible y que sea climáticamente neutra, al tiempo que competitiva, una economía basada en la sostenibilidad y en el aprovechamiento de los recursos de manera responsable a la hora de producir y consumir.

Además de contribuir a la conservación de nuestro planeta, la Economía Circular es una oportunidad para las empresas, ya que genera nuevos nichos de negocio, impulsa la innovación, reduce el consumo de materiales y crea valor. Y también para la ciudadanía, que se beneficiará directamente del mejor uso de los recursos, de productos de mejor calidad y seguridad, con una mayor duración y asequibles, fabricados a partir de materiales reciclados, reutilizables y reciclables. Así mismo, la Comisión Europea estima que la Economía Circular puede generar hasta 700.000 puestos de trabajo, en Europa hasta 2030.

La Economía Circular promueve la economía de manera sostenible, reduciendo el consumo de tiempo, energía, recursos naturales y residuos a través de las 7Rs: Rediseñar, Reducir, Reutilizar, Reciclar, Recuperar, Reeducar y Reinsertar.

Por lo tanto, la mejor manera de contribuir a la Economía Circular y, gracias a ella, a un crecimiento sostenible y respetuoso con el planeta, parte por crear productos y servicios de manera más eficiente, usando menos recursos naturales y energía en su fabricación, utilizando materiales reciclados y reciclables, mejorando su durabilidad y evitando el “uso único” y la obsolescencia.

Como personas consumidoras también podemos contribuir en nuestros hogares practicando un consumo responsable, arreglando los productos que se estropean, reutilizando los que ya han cumplido con la función para la que fueron creados, y reciclando correctamente los productos cuya vida útil haya finalizado. Y, por supuesto, reeducando a las personas y empresas de nuestro entorno a pensar de forma sostenible.

Inevitablemente, algunos productos no pueden ser reciclados, de manera que los materiales que los componen no pueden ser reintroducidos en el ciclo productivo. Ahí es donde entra la Recuperación, que se basa en utilizar los residuos para otros procesos. Un claro ejemplo de Recuperación en Bizkaia es el contenedor orgánico, el marrón, donde se depositan los desechos orgánicos y biodegradables como restos de comida de origen vegetal, corchos naturales, bolsitas de infusiones… Estos desechos se recuperan en forma de compost que se utilizará como abono.

La transición hacia la Economía Circular está en marcha en Bizkaia, avanzamos con paso firme hacia una economía más respetuosa con el medio ambiente.

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