Reciclado de los residuos orgánicos

01/03/2021

En la naturaleza no se desperdicia nada. Cuando un fruto maduro cae del árbol, se descompone y en el proceso libera nutrientes que se vuelven a integrar en el ciclo natural y alimentan al árbol, que a su vez volverá a producir más frutos. Ese es el mismo principio que guía el reciclaje de los residuos orgánicos que cada día generamos en nuestros hogares, utilizar los restos orgánicos que se producen en nuestras cocinas y darles nuevos usos, evitando de esta manera la contaminación del medio ambiente, aprovechando los recursos naturales lo mejor posible y dando una segunda vida a nuestros residuos. 

Las peladuras de las patatas que cocinamos en casa, las mondas de las naranjas del zumo del desayuno, las partes no comestibles de las verduras y las hortalizas que retiramos antes de cocinarlas, se desechaban junto con el resto de los residuos no reciclables del hogar en el contenedor resto, lo cual hacía inviable su recuperación y reciclaje. Con la progresiva implantación del contenedor orgánico, de color marrón en las calles de Bizkaia, ya podemos separar y tratar adecuadamente los restos orgánicos que se crean en nuestras casas. 

Así, en el contenedor marrón pueden depositarse restos de residuos animales (restos de pescado y marisco, restos crudos y cocinados de carne, huevos y sus cáscaras, embutidos y queso), restos de comida de origen vegetal como frutas y verduras –estén o no cocinados–, pan y bollería sobrante, papel de cocina y servilletas, flores y restos de jardinería, tapones de corcho de las botellas y bolsitas de infusiones que ya no son útiles en nuestras casas.

¿Qué beneficios acarrea este proceso de reciclaje? El primero y más evidente, es la reducción del volumen de residuos domésticos que terminan en las plantas de tratamiento. Una gran parte de los desechos de nuestros hogares corresponde a residuos orgánicos, por lo que si los separamos correctamente no se desecharán innecesariamente.

Además, se evitará que los gases que los residuos orgánicos producen de forma natural al descomponerse se emitan libremente a la atmósfera y contaminen el aire, y que los lixiviados se puedan filtrar a los acuíferos. Al separar en nuestros hogares los restos orgánicos del resto de los desechos, es más fácil que algunos de estos, como el papel y el cartón, no se deterioren y puedan ser también reciclados.

Otra de las ventajas es que los residuos recogidos en el contenedor orgánico se recuperan convertidos en compost, un abono natural con el que se pueden fertilizar los campos, las huertas, los jardines, y hasta nuestras macetas en el hogar, para mejorar la calidad de la tierra y de los cultivos de forma segura. La utilización del compost hace innecesario el uso de fertilizantes artificiales, que contienen algunos productos que pueden tener un importante impacto negativo en el medio ambiente, e incluso en la salud de las personas y los animales, especialmente si se utilizan de manera intensiva.

Separando y depositando nuestros residuos orgánicos domésticos en el contenedor marrón no sólo contribuiremos a conservar el medio ambiente y los recursos naturales de forma sostenible, también estaremos dando un impulso a la Economía Circular, gestionando los recursos disponibles de manera responsable y creando empleos locales en las plantas de tratamiento.

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