Gestiones y tratamientos del futuro

07/11/2022

Los nuevos materiales y las técnicas más punteras son claves para una gestión sostenible de los residuos que generamos en el hogar

Siguiendo los principios de las 7Rs de la sostenibilidad, lo mejor que podemos hacer es no generar residuos, optando en nuestras compras por productos diseñados teniendo en cuenta el medio ambiente, reutilizándolos siempre que podamos y consumiendo de manera responsable.

A partir de ahí, los siguientes pasos son el reciclaje, la recuperación y la valorización. Existen diferentes maneras de aprovechar los residuos que depositamos a diario en alguno de los ocho tipos diferentes de contenedores de los que disponemos en Bizkaia.

Los avances en los materiales respetuosos con el medio ambiente y las técnicas para que los residuos domésticos no produzcan efectos adversos en el medio ambiente ni en la salud de las personas son clave para la gestión de residuos urbanos del futuro.

Una de las propuestas más interesantes en este ámbito son los bioplásticos, materiales con características similares a los de los plásticos convencionales fabricados a partir de derivados del petróleo, pero que aportan una ventaja fundamental, están compuestos únicamente por materiales provenientes de fuentes renovables y son biodegradables, compostables y reciclables. Realizados a partir de residuos agrícolas, celulosa o fécula de patata y maíz, se utilizan cada día más, reduciendo el consumo de combustibles fósiles y la huella de carbono, y contribuyendo así a preservar la salud del medioambiente y de las personas.

Uno de los mejores ejemplos del uso que se está dando en Bizkaia a los bioplásticos son las bolsas compostables que utilizamos ya para depositar los residuos en el contenedor orgánico –el marrón– y que se convierten en compost para la jardinería o la agricultura.

La pirólisis, es una degradación térmica por la acción del calor en ausencia de oxígeno, de tal forma que las reacciones químicas producen una descomposición de los residuos sin generar combustión. Un ejemplo de pirólisis es la destrucción de neumáticos usados, es decir, la degradación del caucho.

La gasificación es un proceso termoquímico en el que un sustrato carbonoso (carbón, biomasa, plástico) es transformado en un gas combustible mediante una serie de reacciones que ocurren en presencia de un agente gasificante (aire, oxígeno, vapor de agua o hidrógeno). Dependiendo del tipo de agente gasificante, se obtienen diferentes calidades de gases.

A partir de estos dos procesos se obtienen tres productos: gas y residuos líquidos, que se utilizan para la producción de energía eléctrica, y residuos sólidos, que habitualmente se destinan a combustible para instalaciones industriales con una alta demanda de energía. Gracias a la valorización energética de los residuos, técnicas como la pirólisis contribuyen a evitar el vertido en el medio ambiente de gases contaminantes como el CO2 y a desarrollar la economía circular.

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