El reciclaje del aluminio

12/04/2022

Con un potencial de reciclado casi infinito, el aluminio es uno de los materiales más valiosos de nuestros residuos domésticos

Componentes aeronáuticos, cuadros de bicicleta, motores de automóviles, cables eléctricos, materiales de construcción, embalaje de productos médicos y farmacéuticos, cubiertos y utensilios de cocina, piezas de electrodomésticos, envases alimentarios o papel de cocina. El aluminio es un metal realmente versátil con unas características que lo hacen perfecto para cientos de aplicaciones prácticas. 

Es ligero pero resistente, genera una capa que le aporta una gran resistencia frente a la corrosión, es un excelente conductor de la electricidad y un buen reflector del calor y de la luz. Además, es totalmente impermeable e inodoro, y gracias a su ductilidad y bajo punto de fusión, puede adoptar prácticamente cualquier forma.

El aluminio es uno de los elementos químicos más abundantes en el planeta tierra, pero su extracción es complicada, ya que no se encuentra en estado puro, sino que aparece mezclado con otros materiales, principalmente arcillas, por lo que requiere de procesos industriales que necesitan un alto consumo energético para poder obtener el producto que tanto usamos hoy en día.

Una de las características del aluminio es que puede ser reutilizado de manera casi infinita, por lo que el reciclaje de este metal, que se utiliza en muchos de los productos que utilizamos habitualmente en nuestros hogares reduce la explotación de los recursos naturales del planeta, al tiempo que contribuye a reducir el consumo energético de su producción. 

El reciclaje del aluminio comienza con la recogida de los elementos que contiene este material polivalente. En el caso de Bizkaia, podemos contribuir al reciclado del aluminio depositando nuestros residuos domésticos con aluminio en el lugar adecuado. Algunos, como las cazuelas, bandejas, ollas u otros elementos de menaje hechos con aluminio, por ejemplo, se pueden llevar a los contenedores de reutilización, en la red de Garbigunes o en los Garbigunes móviles para darles una segunda vida. Los materiales de construcción que puedan contener aluminio, como las ventanas, puertas metálicas o mamparas de ducha, por su parte, pueden llevarse a los Garbigunes o utilizar los servicios de recogida municipales para su recogida.

Otros productos más habituales en nuestro día a día, como los botes de productos de higiene personal, las latas de refrescos, el papel de aluminio, las tapas de los lácteos o los envases de alimentos como pescado, platos precocinados, aceitunas y similares, se deben depositar en el contenedor de envases ligeros, el amarillo –uno de los 8 tipos de contenedores que disponemos en las calles de Bizkaia–. Una vez transportado hasta la planta de clasificación BZB en Amorebieta, el aluminio se separa del resto de materiales, tales como plásticos de envases y embalajes, otros metales o tetrabricks, y se trasladan a las empresas recicladoras, donde se limpian y preparan para su reciclado.

Al no perder sus propiedades, el proceso de reciclado del aluminio recogido es relativamente sencillo. Consiste en calentar los residuos para conseguir gracias a su fundición nuevas láminas de aluminio listas para ser reintegradas en el ciclo productivo. Así, el proceso contribuye a la economía circular y al ahorro energético, ya que se evita la extracción y el tratamiento necesario para separar el aluminio obtenido de forma natural junto con otros materiales.

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