Residuos automovilísticos

30/11/2022

Tras finalizar su vida útil, los vehículos pasan por un proceso en el que se reciclan la mayor parte de sus componentes

Los vehículos a motor, como los coches que utilizamos en nuestros desplazamientos, son responsables en gran medida de la emisión de gases contaminantes a la atmósfera y del calentamiento global que está sufriendo el planeta. Pero, además, contienen partes, combustibles y materiales que suponen un riesgo potencial para la contaminación del medio ambiente. Es por ello que en Bizkaia se presta una especial atención a la correcta gestión de los residuos generados por nuestros vehículos durante su uso y al final de su vida útil.

Por ejemplo, el aceite de lubricación del motor de nuestro coche que retiran en los talleres mecánicos se gestiona a través de gestores autorizados que lo recopilan para, si fuera posible, refinarlo y volver a utilizarlo como lubricante, o bien para ser utilizado como materia prima que se usará para, por ejemplo, asfaltar carreteras. Hay que tener en cuenta que si rellenamos el aceite por nuestra cuenta, las latas o envases de aceite de motor se tienen que depositar en la red de Garbigunes de Bizkaia. Y en el caso de las baterías, si las llevamos a un taller se reciclará el plomo que contienen para fabricar nuevas baterías, evitando su impacto medioambiental. 

El proceso es similar con los neumáticos que se tienen que cambiar para mantener la adherencia y la seguridad en la conducción. Los neumáticos sustituidos son recogidos por empresas gestoras especializadas que los tratan para obtener nuevos productos, como los materiales que se utilizan en los suelos de las pistas de atletismo o de los parques infantiles, como rellenos para obras civiles o, en último caso, a través de la valorización como material combustible para industrial de alta demanda energética. 

Cuando un vehículo termina su vida útil es obligatorio que sea tratado por un Centro Autorizado de Tratamiento, que será el responsable de reciclar al máximo sus componentes, evitando así cualquier perjuicio al medioambiente o a la salud de las personas. De hecho, de acuerdo con la normativa europea es obligatorio reciclar el 95% de la masa total de los vehículos.

Para ello, el primer paso es descontaminar el coche, eliminando de forma segura elementos contaminantes como el aire acondicionado, los lubricantes, líquidos y metales pesados. La siguiente fase es el despiezado, en el que se retiran todos los elementos, tanto del motor como de la carrocería, que estén en buen estado de uso y se puedan utilizar como repuestos de segunda mano.

La parte restante del coche pasa entonces a la fase de prensado, en la que se convierte en un bloque compacto de materiales. Los diversos materiales metálicos y plásticos continúan juntos, por lo que ese bloque se pasa por una fragmentadora que tritura el bloque hasta convertirlo en partes manejables que se pueden separar según el material por el que están compuestos. 

Una vez separados, los materiales se llevan a plantas especializadas para su reutilización: acero, aluminio y cobre como materia prima para nuevos productos; el vidrio de lunas y ventanillas para fabricar botellas; y los plásticos y textiles para fabricar aislantes o ser reintroducidos en forma de recubrimiento en nuevos vehículos.

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