Reciclaje de residuos agrícolas y forestales

17/05/2021

Los desechos que se generan al llevar a cabo las tareas del campo y los trabajos para utilizar los recursos de los montes, si se gestionan adecuadamente, se pueden reintroducir en el ciclo productivo

En ocasiones pensamos erróneamente que, al desarrollarse en el entorno natural, la agricultura y la producción de alimentos de origen vegetal no producen residuos. Y lo mismo sucede con la silvicultura, la gestión y de los recursos naturales de los bosques. Damos por supuesto que la naturaleza se autorregula y que los restos de las labores agrícolas o de las podas se reintegrarán en el equilibrio natural sin ninguna consecuencia negativa para el medioambiente. 

Pero, al igual que cualquier otra actividad económica humana que transforme los recursos naturales, la agricultura y la silvicultura también producen residuos. Estos desechos suelen ser estacionales, fruto de los restos de los cultivos que no se pueden aprovechar o de las limpiezas que hay que llevar a cabo en los campos para mantenerlos productivos y prepararlos para siguientes cosechas, o los que se crean en los momentos de la plantación, la poda o la tala de las masas arbóreas. Es decir, se generan únicamente en momentos concretos, como la preparación de los campos, la siembra o la cosecha de los cultivos.

También se consideran residuos agrícolas los desechos que provienen de las industrias agroalimentarias, como la fabricación de vino o frutos secos, y los que se producen en las plantas madereras o en las fábricas de corcho o pasta de papel.

Es necesario gestionar correctamente los residuos agrícolas y forestales, llevando a cabo su separación y recogida selectiva para que no se produzca un deterioro del medio ambiente contaminando suelos y acuíferos o, incluso, problemas que afecten a la salud de las personas. Por ejemplo, los restos de los cultivos acumulados y abandonados pueden originar plagas de insectos o de roedores. Otro de los riesgos asociados directamente a los residuos agrícolas y forestales es su quema indiscriminada, ya que además de emitir incontroladamente gases a la atmósfera, también puede provocar graves incendios.

Si seguimos los principios de las 7Rs, estos residuos agrícolas y forestales son fácilmente recuperables y reutilizables en diversos procesos y se pueden reintroducir en el ciclo productivo:

- Una de las formas más habituales de hacerlo es incorporarlos a los suelos cultivables facilitando su descomposición natural, de tal manera que funcionan como sustrato que enriquece los campos.

- También se pueden recoger y crear con estos restos compost que se utilizará en otros lugares. 

- Otra práctica tradicional y medioambientalmente sostenible para gestionar los residuos procedentes del campo es utilizarlos como alimento para el ganado.

- Utilizados como combustible, los residuos forestales como ramas y troncos se pueden valorizar para obtener calor tanto en las chimeneas de los hogares particulares como en la industria.

- Como fuente alternativa de energía, los residuos agrícolas su pueden valorizar como biomasa para generar calor o energía eléctrica.

- Se pueden transformar en materia prima para obtener nuevos productos, como muebles, celulosas, ceras, aceites esenciales...

Al igual que con los residuos que generamos en nuestros hogares, debemos tratar correctamente los desechos que se producen por la actividad humana en el campo o en el monte para conservar nuestros recursos naturales y preservar el medio ambiente.

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