El reciclado de embalajes y diferentes tipos de envases

22/03/2021

No hay más que echar un vistazo a nuestra bolsa de la compra para ver la gran cantidad de envases que se utilizan en la mayoría de los hogares. Latas, botellas, tarros, bricks, embalajes y bolsas protegen el contenido de bebidas o alimentos de factores externos como la luz o la humedad, y de posibles golpes durante el transporte, al tiempo que facilitan su almacenamiento. También nos ayudan a almacenar los productos de limpieza de nuestro hogar y los que utilizamos para nuestra higiene personal. 

Dada la enorme cantidad de residuos que se generan a partir de este tipo de desechos, y los peligros que pueden acarrear al medio ambiente y a la salud de las personas y los animales, es importante que tengamos una perspectiva medioambiental a la hora de producir, utilizar y desechar los envases, siguiendo siempre los principios de las 7Rs de la sostenibilidad: Rediseñar los envases utilizando criterios sostenibles; Reducir al máximo los envases y embalajes que utilizamos; Reutilizar aquellos a los que podamos dar una segunda vida; Reciclar correctamente los envases para reintroducir los materiales en el ciclo productivo; Recuperar los materiales de los envases que no se puedan reciclar; Reeducar en la forma en la que consumimos los envases; y Reinsertar, creando empleo local y oportunidades laborales a personas en situaciones desfavorecidas gracias a los procesos para gestionar correctamente los envases.

Hay envases de todo tipo, tamaños y formas, y también de distintos materiales, siendo los más comunes el vidrio, el papel y el cartón, el aluminio y la hojalata, y el plástico, cada uno de ellos con sus ventajas y desventajas, por lo que hay que tener en cuenta los materiales empleados en la fabricación de cada envase para saber cuál debe de ser la forma correcta de reciclarlo. 

En el caso de los envases de vidrio, al ser estancos y no tener filtraciones, son ideales para los productos líquidos, como las bebidas y el aceite, y gracias a que son transparentes también son el envase habitual a la hora de vender productos en los que la presencia sea importante, como la miel y mermelada, los encurtidos o las conservas, o los perfumes y los productos cosméticos. Se trata de un material duradero que se puede reutilizar en nuestros hogares de forma sencilla, como por ejemplo usándolos de recipientes para las sobras de comida que tengamos en casa. 

A la hora de desecharlo, debe depositarse en el contenedor vidrio, de color verde, para que se pueda llevar a la planta de tratamiento, donde se clasifica por materiales, se limpia, se tritura y se obtiene un polvo que servirá de materia prima para fabricar nuevos envases de vidrio, ahorrado en el proceso agua y energía, en comparación con los fabricados con nueva materia prima.

El papel y el cartón son materiales habituales en las cajas de envíos que recibimos en casa, tanto de comida servida a domicilio como de otros productos, en envases de alimentos secos, se usa para proteger otros embalajes más delicados, en packs con productos envasados con otros materiales, y en bolsas para llevar nuestras compras. Estos envases y embalajes, siempre que no estén sucios con restos de comida o grasa, se deben depositar en el contenedor papel de color azul, para trasladarlos posteriormente a las plantas de tratamiento, donde se trituran y ablandan para separar las fibras que lo componen. El material resultante se utiliza para hacer nuevos productos de cartón y papel, gracias a lo cual se evita la tala de árboles para obtener nuevas fibras vegetales. 

Además, el reciclado del cartón y el papel ahorra recursos como agua y energía, y evita la emisión de gases contaminantes a la atmósfera. En cualquier caso, la vida de las fibras que componen el cartón y el papel es limitada, por lo que en la medida de lo posible lo más conveniente para el medio ambiente es reducir su uso y reutilizarlo siempre que sea posible. 

En cuanto a los envases de aluminio, como los utilizados en las latas de bebidas, y de hojalata, como los de las conservas o aerosoles, son perfectos para conservar los productos que contienen, principalmente alimentos, en perfectas condiciones durante largos períodos de tiempo, incluso durante años, debido a que son resistentes y muy seguros frente a los ataques externos. Otra de las ventajas de los envases metálicos es que los materiales que los componen, el aluminio y el acero, se pueden reciclar infinitamente sin perder sus cualidades. 

Para ello, el primer paso es depositar estos envases en el contenedor de envases ligeros, de color amarillo. Las latas separadas en función del material con el que están hechas se limpian para eliminar cualquier resto de tinta que puedan llevar y se funden en hornos a altas temperaturas. Como resultado de este proceso se obtienen el aluminio y el acero de los envases, que posteriormente se utilizará para fabricar nuevas latas, automóviles, materiales de construcción y otros productos, que en un futuro también podrán ser reciclados, sin tener que recurrir a la extracción de recursos naturales.

El plástico es un material que ofrece múltiples ventajas, como su ligereza, su flexibilidad y resistencia a la deformación y los golpes, y puede ser transparente u opaco, por lo que es ideal para envasar, conservar, almacenar y transportar cualquier tipo de producto. Pero los plásticos que se utilizan para los envases alimentarios, los productos de limpieza o los cosméticos están compuestos por diversos materiales potencialmente contaminantes, la mayoría derivados del petróleo, lo cual conlleva grandes riesgos para el medio ambiente y para la salud de las personas. 

Para evitar el impacto negativo del plástico en el medio ambiente, que puede prolongarse durante siglos, es fundamental que reciclemos todos los envases plásticos que no puedan reutilizarse en nuestros hogares llevándolos al contenedor de envases ligeros. Una vez más, los distintos tipos de envases se separan para poder reciclar cada material plástico por separado, se lavan, se trocean y se funden para convertirlos en pequeñas unidades de cada tipo de plástico, que se vuelven a reintroducir en la cadena productiva para crear nuevos productos a partir del plástico reciclado. Además, gracias al reciclado de nuestros envases se evita que un residuo contaminante acabe en nuestros ríos y mares. En caso de duda sobre dónde depositar cada envase o embalaje, siempre podemos recurrir al buscador de Bizkairezikla, donde nos informan sobre la manera de proceder con cada tipo de residuo.

El proceso de reciclaje, aparte de contribuir a la preservación del medio ambiente actuando de forma responsable, también es una importante oportunidad para desarrollar una economía sostenible que aprovecha los recursos que se generan a partir de nuestros residuos para crear empleos locales.

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