Reciclaje de pilas y baterías

08/07/2020

Hoy en día nos cuesta imaginar un mundo sin pilas ni baterías. La electrónica y las telecomunicaciones han llenado nuestras vidas de estas fuentes de energía portátiles que alimentan las necesidades energéticas de todos nuestros equipos electrónicos sin tener que conectarnos a la red. 

Y no sólo nuestros móviles, auriculares, relojes, mandos a distancia, cámaras, juguetes u ordenadores portátiles funcionan con pilas, también necesitan de pilas y baterías luces de emergencia, sistemas de comunicaciones esenciales, audífonos o incluso desfibriladores y marcapasos.

Es innegable que las pilas y las baterías son tan útiles como imprescindibles, pero también pueden ser un grave problema para el medio ambiente. 

¿Por qué es tan importante reciclar pilas y baterías?

Estos pequeños dispositivos generan electricidad a partir de reacciones electroquímicas que se producen en su interior al interactuar sus elementos. Las pilas son aquellas en las que las reacciones se producen una sola vez; las baterías –o acumuladores– son aquellas en las que las reacciones se producen varias veces y podemos volver a recargar y utilizar.

Siempre que estas reacciones se produzcan dentro de la carcasa protectora de la pila o de la batería, su uso es totalmente seguro. Pero el mal uso o la degradación de esa carcasa pueden liberar su contenido, y algunos de los componentes de pilas y baterías, como el cadmio, el níquel, plomo o el mercurio, son metales pesados muy contaminantes para el medio ambiente y potencialmente nocivos para la salud. 

El agua es especialmente sensible a la contaminación generada por las pilas y baterías si no se reciclan y tratan correctamente. Al degradarse la carcasa contenedora, los metales pesados del interior de pilas y baterías que no se han reciclado pueden filtrarse a los acuíferos y, de ahí, pasar a contaminar a nuestros ríos y nuestros mares, y poner en riesgo la salud de la vida que habita y depende de ellos, incluyendo la nuestra. 

Por ejemplo, una sola pila alcalina normal, de las que usamos en los mandos a distancia o en las linternas, puede contaminar 167.000 litros de agua; una de mercurio, el tipo de pilas que suelen llevar los relojes, si no se recicla adecuadamente, puede llegar a contaminar 600.000 litros de agua. 

2.276 puntos de recogida

En Bizkaia disponemos de 2.276 puntos de recogida de pilas y baterías para su reciclaje en contenedores a pie de calle, en comercios, en los Garbigunes móviles  y en la red de Garbigunes de Bizkaia, en los que se pueden depositar todos los tipos de pilas y baterías de uso doméstico: pilas de plomo, Ni/Cd, Ni-Mh, Litio, Ion Litio, salinas/alcalinas y pilas botón. Las baterías de los vehículos, por su parte, tienen que depositarse únicamente en los Garbigunes.

Una vez recogidas, las pilas y baterías se clasifican en función de su composición y se tratan para recuperar hasta el 75% de los materiales que las componen, que se introducen de nuevo en el ciclo productivo. Por ejemplo, de una pila alcalina se recupera el acero y el latón de la carcasa protectora para fabricar acero; el plástico se destina a su valorización energética; y el zinc, el óxido de manganeso, el plomo y el estaño recuperados sirven para fabricar todo tipo de nuevos objetos.

Reciclemos pilas y baterías correctamente para evitar la contaminación de nuestros suelos, ríos y mares y mantener un entorno saludable.

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