Contra el plástico, prevención

05/12/2019

Sin dejar de lado el reciclaje, las últimas políticas europeas de sostenibilidad en relación con el uso del plástico abogan por la disminución de su utilización con el objetivo de prevenir la generación de residuos. Siguiendo la tendencia, la última campaña de la Diputación Foral de Bizkaia ‘3, 2, 1, 0 residuos’ también apuesta por la idea.

Si observamos las cifras de residuo plástico generado, veremos que el dato es escalofriante: Europa genera unos 26 millones de toneladas de residuo plástico al año. Asimismo, según el servicio de Estudios del Parlamento Europeo, entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas de plástico acaban en los océanos cada año. Actualmente, se estima que los océanos tienen 150 millones de toneladas de plástico, es decir, el 70% de la basura marina. Clara señal de que deberíamos ponernos en alerta.

Y aquí la pregunta más recurrente, ¿por qué apostar por la prevención si el plástico se puede reciclar? Reciclando se reduce el consumo de recursos, pero la prevención es la mejor vía para disminuir el impacto ambiental y económico generado por los residuos así como para mejorar la eficiencia en la utilización de los recursos disponibles.

Por otro lado, debe aclararse que aunque bien es cierto que parte del plástico es reciclable, no todos los tipos lo son y, en algunos casos, la incorrecta clasificación a la hora de depositar los residuos en los contenedores no juega en favor: cintas adhesivas, papel de fax y tickets, papeles plastificados, materiales autoadhesivos o fotos son ejemplos de materiales similares al plástico que no son depositados en el contenedor adecuado.

Hay plásticos mezclados con otros materiales, como los blíster de los medicamentos, los plásticos estropeados por el sol, los muebles de resina de exteriores, etc., que no se pueden reciclar.

De igual manera, también encontramos productos de un solo uso: bastoncillos de algodón, envoltorios de caramelos, toallitas y tampones, o cubiertos y pajitas desechables. En el caso de estos, evitar su uso debería ser prioritario, aunque, por supuesto, una vez generado el residuo la mejor opción es reciclarlo en el caso de que sea posible.

Como parte de sus esfuerzos por impulsar el reciclaje de plásticos en Europa, la Unión Europea ha fijado el objetivo de que, de aquí a 2025, en Europa se utilicen cada año diez millones de toneladas de plástico reciclado para fabricar nuevos productos.

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