Cómo ahorrar energía en casa durante el verano

24/08/2020

Cuando el calor exterior entra en casa, es muy incómodo dormir o realizar cualquier tarea en el interior de nuestros hogares, y si nos descuidamos, el consumo energético en nuestras casas se puede disparar durante el verano, especialmente si usamos el aire acondicionado.

Poner en práctica unos sencillos hábitos nos ayudará a mantener la casa fresca, a disfrutar de una mayor comodidad, a reducir el consumo energético de nuestros hogares y a ahorrar en las facturas durante los meses más cálidos.

- Haz buen uso de ventanas y persianas. Un buen aislamiento en persianas y ventanas contribuye a mantener la casa fresca en verano. Mantenerlas cerradas durante las horas de más calor y abrirlas para ventilar a primera hora de la mañana o una vez se haya puesto el sol, creando corrientes de aire si es posible, ayuda a mantener las estancias más frescas.

Para las persianas que tengan que estar abiertas, lo mejor es colocar cortinas que eviten que los rayos de sol entren directamente. Colgar una cortina o sábana húmeda frente a las ventanas también hace que las habitaciones estén más frescas. Y si son de tonos blancos o claros, la sensación de frescor será mayor.

- Mantén los suelos limpios. En verano es conveniente retirar las alfombras y que los suelos de la casa estén despejados. Un pequeño truco para refrescar la casa es limpiar con agua fría y a primera hora de la mañana los suelos cerámicos, como los de cocina y baño.

- Busca las sábanas y ropa de casa más adecuadas. Con la subida de temperatura es conveniente cambiar la ropa de cama por una más ligera y transpirable, y a ser posible de un color claro. Las sábanas de algodón dejan pasar el aire y transpiran mejor, por lo que no acumulan tanto calor corporal. Y para ayudar a conciliar el sueño en las noches más calurosas del verano, la buena solución es enfriar la cama antes de irnos a dormir usando una botella envuelta en una toalla o una bolsa de agua llena de agua helada.

- Ventiladores, mejor que aire acondicionado. Si bien necesitan energía eléctrica, su consumo es moderado, por lo que los ventiladores son una buena alternativa para refrescar la temperatura de nuestros hogares. Correctamente colocados, durante las horas más frescas del día ayudan crear corrientes de aire que expulsan el aire caliente de las casas y lo reemplazan por uno más fresco. Los ventiladores de techo con regulador de velocidad son ideales para dormir mejor durante las noches más cálidas. Y si se coloca un recipiente lleno de agua fresca frente al ventilador, la temperatura de la estancia bajará más rápido.

- Evita las fuentes de calor. Los electrodomésticos, las bombillas o las pantallas emiten calor. Así que en verano es especialmente importante evitar el uso de electrodomésticos como el horno, cocinar al mediodía y usar la campana extractora para sacar el calor acumulado, utilizar lavadora y lavavajillas preferiblemente de noche, utilizar correctamente el frigorífico…

Las bombillas convencionales convierten parte de la energía que consumen en calor, por lo que es conveniente cambiarlas por bombillas tipo led. En cualquier caso, es mejor aprovechar la luz natural de los largos días de verano y mantener las luces apagadas.

- Coloca alguna planta. Colocadas tanto en el exterior como en el interior, las plantas aportan humedad y frescura a nuestros hogares, limpian el aire, bloquean la luz solar y proporcionan sombra.

- Hidrátate. Otra buena idea para combatir el calor en casa es mantener bien hidratado el cuerpo, bebiendo agua, bebidas frescas y frutas, sustituyendo las comidas copiosas por otras más ligeras para facilitar la digestión, vistiendo ropa de colores claros y transpirable. También una ducha antes de ir a dormir relaja, refresca y nos ayuda a conciliar el sueño.

Ahorrar en vacaciones

Durante las vacaciones, aunque no estemos en casa, nuestro hogar sigue consumiendo energía. Si vamos a pasar unos días fuera, lo mejor para ahorrar es desenchufar todos los electrodomésticos y aparatos electrónicos.

Por ejemplo, los calentadores de agua eléctricos siguen calentando el agua, aunque no se vaya a usar, así que desconectarlo supone un importante ahorro energético.

Lo mismo sucede con el frigorífico, uno de los electrodomésticos que más consumen en el hogar. Si la nevera tiene mucha comida, lo mejor es colocar el termostato en la posición menos fría posible. Pero si nos vamos para una temporada larga y no tenemos muchos alimentos, podemos aprovechar para desconectarlo y limpiarlo, dejando las puertas abiertas para evitar la aparición de humedades y moho. La lavadora y el lavavajillas también estarán mejor desconectados y con las puertas abiertas.

Por último, hay que desenchufar todos los pequeños electrodomésticos, como cafeteras, tostadoras o bases de carga de cepillos eléctricos, y aparatos electrónicos en posición standby, ordenadores, despertadores, radios, televisores, cargadores, e incluso el wifi, ya que todos ellos continuarán malgastando energía innecesariamente mientras no estamos en casa.

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