Café con leche, azúcar y conciencia

03/10/2019

¿Sabías que el café es la segunda bebida más consumida en el mundo, después del agua? En los últimos tiempos, la forma de consumir café ha evolucionado a pasos agigantados. Poco a poco se ha ido dejando de lado la tradicional cafetera italiana, y actualmente es cada vez más común degustar el café en cápsulas.

Es probable que la razón resida en que este método ofrece una preparación más rápida y cómoda, pero podemos encontrar máquinas de cápsulas en prácticamente cualquier lugar: en casa, en centros de estudios, en oficinas, e incluso en cafeterías. Por ello, no es de sorprender que durante la última década haya aumentado en un 26% el consumo de café de cápsula. Siguiendo esta tendencia, según los expertos pronto se venderá más que el molido.

Frente a esta situación, es totalmente necesario reparar en las consecuencias. El lado positivo es de sobra conocido: al introducir la cápsula en la cafetera adquieres un rico café en cuestión de pocos minutos. Pero ¿y después qué?

Las cápsulas generan un gran volumen de residuos y estos no son fácilmente gestionables, pues no se consideran envases ligeros ya que la única forma de depositarlos en el contenedor amarillo es separando los restos de café de la cubierta. Por lo que la rapidez y comodidad anteriormente mencionadas se pierden si se ha de seguir esa pauta. Otra opción para su correcta gestión sería deshacerse de ellas en los Garbigunes.

En este contexto, encontramos varias alternativas, entre las que se encuentra la opción de comprar cápsulas compostables. A diferencia de las cápsulas biodegradables, estas se pueden introducir en el contenedor marrón de materia orgánica y contribuir a la formación de compost, ya que en tres o 4 meses se transforman en este material. Por otra parte, también está la opción de dar una segunda vida a las cápsulas realizando con ellas originales manualidades: bolsas, joyas, complementos, lámparas, macetas …

Por otra parte, también cabe destacar la tendencia del “café para llevar”. Las prisas y el ritmo de vida acelerado del mundo actual han generado que sea cada vez más común consumir bebidas por la calle. En toda esta vorágine convendría dedicar un tiempo a pensar lo que estas nuevas prácticas pueden suponer. Si de manera general se sustituyeran los vasos desechables por los reutilizables se daría un gran paso en favor del medioambiente.

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